ORANGETTES, y colorín , colorado...

Colorín , colorado... la semana de las tapas se ha terminado.

Y que mejor final que acabar con algo dulce. Dulce pero nada empalagoso, fácil de comer, un ir y venir, como las tapas.

Un picoteo que, aunque entretenido de hacer, resulta delicioso y casi, casi adictivo.



Es una manera de aprovechar las naranjas hasta el infinito y más allá.

Una vez que nos ponemos a hacer esta receta, debemos hacerla para una cantidad considerable de pieles.

Necesitamos:

- unas cuantas naranjas.
- una taza de agua
- tres tazas de azúcar
- una cucharadita de mantequilla
- chocolate negro de cobertura.

Primero sacaremos su jugo y nos lo beberemos, (jejeje), y con mucho cuidado lavaremos bien, pelaremos la naranja y cortaremos la piel en bastoncillos.

Una vez cortados los bastoncillos, quitaremos con cuidado toda la parte blanca que podamos de la piel.

Ponemos a hervir un cazo con agua y cuando esté hirviendo , escaldaremos las pieles tres minutos, escurriendo el agua y repitiendo esta operación tres veces.

Ahora pondremos al fuego el agua con el azúcar y cuando esté bien disuelto añadimos las pieles y dejamos cocer a fuego muyyyy lento hasta que veamos que empiezan a volverse un poco transparentes.

Entonces con cuidado iremos estirando cada porción de piel sobre papel de horno y dejamos secar. Yo lo dejé dentro del horno (apagado) toda la noche.

Quedarán duritas, y si lo hemos hecho bien, bastante rectas.



Deshacemos el chocolate con una cucharadita de mantequilla y untamos las tiras de naranja en chocolate.

Volvemos a dejar endurecer sobre el papel.

Una vez duras, se conservarán muy bien en la nevera, o tapadas en una caja, durante bastante tiempo, si conseguís que no se las coman inmediatamente...


Es un dulce muy , muy especial y con el café se convierte en una delicia



Espero que esta semana no os haya resultado muy pesada y os sirvan mis recetas.





¡¡Buen fin de semana para todos.!!


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